Llamamiento

User Rating:  / 0
PoorBest 

Llamamiento

Por: Andrés Hernández

 

El Diccionario Teológico Beacon nos dice que el primer llamamiento que Dios hace al ser humano es de carácter dual. Primero, Dios llama al ser humano al arrepentimiento, este es un llamamiento universal; segundo, Dios llama a los creyentes a la santidad. Así mismo, el

Diccionario Teológico Beacon señala que la palabra llamamiento en la Biblia también está relacionada con la vocación o llamado de Dios a personas para un servicio específico. Dios, a través de la historia, ha llamado a hombres y mujeres en momentos determinados para cumplir sus propósitos en la tierra.

 

Cuando hablamos del tema del llamamiento del pueblo de Dios, debemos partir de la premisa que es Dios mismo quien llama a hombres y mujeres a cumplir su misión en la tierra. No es la iglesia quien llama, sino Dios. La iglesia es el instrumento que Dios utiliza para canalizar el llamado de los seres humanos. Entender y recordar que es Dios quien llama nos ayudará a mantenernos enfocados a medida que pasan los años.

 

Este año tuve el privilegio de cumplir 20 años en el ministerio pastoral. Durante estos años he enfrentado momentos de crisis, momentos en los que me he cuestionado si vale la pena seguir en el ministerio pastoral. Lo que me ha mantenido haciendo la voluntad de Dios y cumpliendo su propósito para mí ha sido la certeza de que fue Dios quien me llamó. En esos momentos difíciles me recuerdo que el mismo Dios que llama, también respalda y nos da las herramientas necesarias para cumplir con su llamado. Como dice Pablo: “El que los llama es fiel, y así lo hará” (2 Tesalonicenses 5:24).

Tal como me sucedió cuando sentí el llamado de Dios, a muchos les surgen preguntas. ¿Cómo podemos definir el llamado de Dios? ¿Cómo podemos saber en qué ministerio nos quiere el Señor? Con los años he aprendido que no hay mejor ayuda para definir nuestro llamado que la propia iglesia. Cuando Dios nos llama a un ministerio específico, como la pastoral, las misiones u otros, es porque ya hemos aceptado su primer llamamiento dual (arrepentimiento y santidad) en el contexto de una comunidad de fe, en nuestro caso específico, dentro de la Iglesia del Nazareno. Dentro de esta comunidad de fe hay líderes, hermanos y hermanas de experiencia, que nos ayudan a definir nuestro llamado. Ellos nos han visto crecer y trabajar en la iglesia, y conocen nuestras áreas fuertes y débiles.

 

No hay mejor lugar que la iglesia para prepararnos para un ministerio específico, en especial aquellos que envuelven liderazgo. Para ser un buen líder, o pastor, antes necesitamos ser buenos seguidores. Tristemente son muchos los que sin haber aprendido a seguir instrucciones y estar bajo la supervisión de un pastor o líder de ministerio, desean ser pastores o ejercer funciones de liderazgo. El resultado es el fracaso. Dios siempre llama a personas que están trabajando, que saben seguir instrucciones y someterse a sus autoridades. Pasar por el proceso de someternos a un pastor y estar bajo su dirección nos ayudará cuando seamos nosotros los que tengamos gente bajo  nuestra responsabilidad. Antes de que Dios me llamara al ministerio pastoral, estuve por muchos años bajo la dirección de un pastor, trabajando en varios ministerios dentro de mi iglesia local. Hoy doy gracias a Dios porque esa experiencia ha sido fundamental en el estilo de ministerio pastoral que he desarrollado.

 

Entendamos que Dios no llama a quienes no han sabido ser seguidores. Dice el Dr. Hugo Serrano en su libro Confrontación: “En la iglesia se dan mucho los llamados líderes que sin estudiar, sin sentarse nunca a aprender, sin haber diezmado y obedecer cualquier norma fundamental de la iglesia desean ser pastores y líderes. La deficiencia es formidable, la formación es débil en sí misma”. 

 

Otras preguntas que muchos hacen al enfrentarse al llamado de Dios tienen que ver con la preparación. ¿Debo prepararme para servir a Dios? ¿Cuánto debo prepararme? ¿Es necesario prepararme académicamente para ser un pastor? Si Dios nos llama al ministerio pastoral debemos prepararnos como si todo dependiera de nosotros, pero reconociendo cada día que todo depende de Dios. El que sea Dios quien nos llama no anula nuestra responsabilidad de prepararnos académicamente lo mejor posible. Imagínese que usted tiene que ser operado del corazón. Cuando está frente al cirujano antes de la operación usted le  pregunta: “¿Dónde estudió medicina?” Ahora, imagine que la respuesta del médico es: “Yo nunca estudié medicina sino que Dios me llamó a ser cirujano”. La realidad es que a usted le gustaría escuchar otra respuesta como: “Dios me llamó para ser cirujano por lo que yo me capacité en la mejor universidad a mi alcance, para así cumplir de manera eficiente su llamado”.

 

Recordemos que Dios utilizará la cantidad de panes y peces que tengamos y pongamos en sus manos. Dios hace el milagro con lo que nosotros estemos dispuestos a darle. Cuando Dios llamó a Moisés para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto, podemos resumir el diálogo entre Moisés y Dios con dos preguntas que le hace Moisés a Dios. La primera pregunta, ¿quién soy yo para ir a Faraón y decirle que deje ir al pueblo? La segunda pregunta, ¿en nombre de quién voy a ir al Faraón? Lo interesante es que al leer el texto bíblico en Éxodo 3 notamos que Dios nunca le contesta a Moisés su primera pregunta. Dios sabía quién era Moisés, era un anciano que huía de las autoridades por cometer asesinato. Sin embargo, sí le respondió la segunda pregunta. Dios sabía que la liberación del pueblo de Egipto no se lograría por quien era Moisés, sino por quien era Dios.

 

Por tanto, recordemos siempre, Dios es quien llama. No depende de quienes somos nosotros. Depende de Dios, quien llama y cumplirá su propósito en nosotros si lo dejamos actuar y somos responsables en dar lo mejor de nosotros mismos siempre.

 

 

Andrés Hernández.